Pena ajena, la de los sicarios disléxicos de la mafia cubana en Quintana Roo

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Pena ajena, la de los sicarios disléxicos de la mafia cubana en Quintana Roo
Publicado el 24 marzo, 2016 por Gilberto Avilez Tax
Millar_Fotomontaje de los chayos

A Pedro Canché Herrera, el nuestro.

Es increíble como la estupidez de Mauricio Góngora, candidato del priismo moribundo en Quintana Roo al gobierno de ese estado, se atreve a tomar como chayos a los cubanos mafiosos y proxenetas de la mala escritura y la mala tecnología de las hermanas Millar, Alberta y Jeriberta, ese par de pésimos “photoshopeadores”, en su intento simiesco de guerrita sucia con lodo bufo. Es un dislate, una incomprensión de Góngora, pero también una sátira y una síntesis de lo que fue la pantomima de gobierno borgista.

Esos gusanos cómicos -¿de qué circo los sacaron?-, tránsfugas de la cubanera dictatorial, marielitos y jineteritos, Alberta y Jelibertas salidos de esa vomitiva dictadura (¡que se regresen al retrete de su país, carajo!), con tal de quedar bien con el arribista Góngora, su nuevo patrón cuando su anterior proxeneta, Beto Borge, anda hasta de mudo en su pedorrera sideral de déspota en proceso del olvido, apestado hasta por los suyos, hacen despropósitos, desfiguros y desvaríos como el hacer un burdo montaje fotográfico entre Pedro Joaquín Coldwell y Góngora. Este fotomontaje aparece en la portada del conocido y falsario pasquín de los gusanitos Alberto y Jeliberta Millar, y con esto se intentó creer a algunos cancunenses despistados, el supuesto apoyo de un supuesto Joaquín Coldwell a un no supuesto arribista como Góngora.

Más que molestarse por eso, por ese pésimo montaje fotográfico, deberíamos tener pena por esos cubanitos, Alberta y Jeliberta, que apenas hace unos años sí contaban con papel de estraza para mal escribir su mala escritura de pésimos perrodistas. Hay que sentir mucha pena, penita pena, porque la debilidad tecnólogica de estos dos seres de la cubanera agusanada, Alberta y Jeliberta, apenas y sí les da para entender alguito del mundo del internet o de las nuevas tecnologías del mundo capitalista. Es normal, lebreles que siempre han comido boñigas infames, al llegar al “capitalijjjmoooo” (con acento cubano, por favor), hacen de todo nomás para olvidar sus años miserables viviendo en su dictadura donde, cada cubanito, cuenta con una horita de internet para ver el “feisbuk”.

Ojalá y el cambio democrático cuaje este año en Quintana Roo (cambio que para nada representa el continuador del Felixismo-Borgismo, Mauricio Góngora). Y un gobierno distinto al que representa el desmadrado barco priísta quintanarroense (no me refiero al prieto Morenaje), deberá realizar urgentemente una plena oxigenación del periodismo en ese estado, eliminando las abyectas cadenas de chayotaje que cunde actualmente:

Es obvio que se pedirá cuentas no solo a los políticos venales y corruptos, sino también a sus chayos.
De ahí que David Romero Vara, y todo lo que representa su costumbre de brujo de Catemaco y su especialización de dar maquillaje al mal gobierno, deberá ser defenestrado del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social. Su permanencia en la radio estatal, o en la nómina estatal, si triunfa la alianza opositora UNE, sería, más que un contrasentido, una aberración.
Existen miles de “boletineros” autómatas que escriben para el Borgismo, es fácil saber quiénes son, todos saben quiénes son. Igual se debería eliminar esas rémoras de simuladores del periodismo en Quintan Roo.
Además de no seguir fomentando el terrorismo seudo periodístico, si triunfa la alianza UNE, está obligada a traer a la justicia –no a la cacería de marielitos, perdón, de brujas- a los hermanas Alberta y Jeliberta Millar por cuestiones como la guerra sucia y contra los derechos humanos que estos cubanos hicieron contra el periodista maya y, sobre todo, quintanarroense y mexicano, Pedro Canché Herrera, el digno y valiente y valeroso Pedro. No debe quedar impune y no debe haber ningún cabo suelto en el caso Pedro Canché. Actualmente, la legaloide justicia en Quintana Roo ha optado por darle el apoyo a los victimarios de Canché, y eso es una deuda pendiente que un gobierno democrático debe y está obligado a resarcir.
Podemos hablar de otros cánceres seudo periodísticos en Quintana Roo, como el que representa el Diario de Quintana Roo, diario bufo que nadie lee ya y por lo tanto, ya hasta resulta inocuo; o el Por Esto!, periódico terrorista, mercenario y rapaz. Sin embargo, dejo estos puntos para debatir a futuro.

Los-hermanos-Millar-López-y-el-gobernador

Solo resta decir, que los viejos trucos del borgismo y sus chayos-sicarios disléxicos de la mala prosa gusanera, hay que lidiarlos con inteligencia y agudeza. Ahora, los twitteros y faceboqueros se mofan del estado larval de Alberta y Jeliberta Millar y sus cavernícolas “photo-chopeos” (con acento cubano, desde luego). En las redes sociales y en los nuevos medios de comunicación independiente, está el futuro de la democracia en Quintana Roo.

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