En QRoo se enfrentan los cacicazgos políticos

en Política

El proceso electoral para renovar poderes en la entidad más joven del país semeja más una partida de mesa en donde se juega el inmenso botín que supone el sector turístico. Los contendientes del PRI-Verde y PAN-PRD surgen de las familias que han controlado el destino regional por cuatro décadas.
Por: Guillermo Rivera

13 May 2016

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Alguien debía explicar lo que sucedía en Quintana Roo. No hace mucho, y de repente, comenzó a aparecer excesiva publicidad de Morena: en las calles de las ciudades y poblados se triplicaron los espectaculares, pendones, calcomanías en autobuses, folletos. A José Luis Pech, candidato a gobernador del partido, no le quedó otra que convocar a una conferencia de prensa.

Pech, un político sexagenario de estatura media, habló el lunes 9 de mayo: “Morena presentó quejas ante el instituto electoral del estado y el INE porque esta publicidad no fue contratada por ninguno de los órganos directivos ni candidatos del partido”.

Así, el priista que ha ocupado cargos relevantes en las últimas cuatro administraciones en Quintana Roo se deslindó de la situación y pidió que se investigara el origen del vasto material electoral. Al final añadió: “¿Quién podría ser responsable de estos hechos? No me gustaría especular, pero debido al crecimiento de Morena en esta campaña, las dos alianzas que participan en el proceso estarían en condiciones de querer afectarnos”.           image

Pech se refería a las dos coaliciones que hoy mantienen una enérgica contienda en el estado, pues sus dos candidatos, Carlos Joaquín González (PAN-PRD) y Mauricio Góngora (PRI, Partido Verde y Nueva Alianza), son dos priistas que pertenecen al grupo político más relevante en la entidad: el grupo Cozumel, que, en esta ocasión, se fraccionó, dando como resultado que uno de sus cuadros, Joaquín González, buscara la candidatura en otros partidos.

Esto ocasionó que, por primera vez en la historia política de Quintana Roo, una mancuerna entre azules y amarillos haya sido posible, aprovechando la coyuntura nacional de este tipo de alianzas.

Que el candidato de Morena sea también un priista obedece a una serie de confabulaciones orquestadas, de acuerdo con los analistas consultados, por el gobernador Roberto Borge Angulo y exgobernador Félix González Canto, quien, dicen, toma las decisiones en Quintana Roo y controla la candidatura de Góngora.image

Las hipótesis de la campaña electoral, que se ha desarrollado de manera pacífica, varían. Una de ellas es que la publicidad excesiva de Morena que apareció en el estado es un plan de la dupla Borge-González para restarle votos a Carlos Joaquín. “Es una posibilidad, porque, además, se antoja muy fuera de lugar que Morena haya escogido como candidato a un político oficialista de toda su vida”, indica el investigador Yuri Balam Ramos, director de la División de Ciencias Sociales y Económico Administrativas de la Universidad de Quintana Roo.

Y aunque la campaña se perciba tranquila, las discretas estrategias políticas del PRI para derrocar al enemigo se aceleran porque, indica el académico, “aunque pequeño, el estado es un productor de divisas y gran captador de inversión extranjera. Quien gane tendrá la posibilidad de hacer grandes negocios en el ámbito hotelero e inmobiliario, tanto para sí mismo como para su grupo político”.

HERMANOS NO ALIADOS

Desde el proceso previo para elegir candidato, Borge y González Canto cerraron el paso a Carlos Joaquín, indican los expertos consultados.

Aunque pertenece a una de las familias más poderosas de Cozumel, es hijo del empresario Nassim Joaquín Ibarra, medio hermano de Pedro Joaquín Coldwell, secretario federal de Energía y exgobernador de Quintana Roo, y, hasta principios de este año, subsecretario de Turismo del gobierno de Peña Nieto; Joaquín González no obtuvo la candidatura de su partido, a la cual ya había aspirado en otras ocasiones, de ahí que se refugiara con el PAN y PRD.

“Es contrario a Félix González y Borge”, dice Xavier de Jesús Rosado Martínez, abogado consultor independiente en Quintana Roo, con maestría en Derecho Corporativo. “Borge quería como candidato a José Luis Toledo, diputado federal priista, pero Félix impuso a Góngora. Al gobernador no le quedó de otra, con tal de no permitir que otro llegue al poder”, afirma el experto en temas electorales del estado, becado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), país donde estudió un posgrado en Alta Dirección.

De acuerdo con Rosado, pese a la consanguinidad, Carlos Joaquín y Pedro Joaquín no son aliados políticos. El primero ha recibido impulso económico y político gracias a la familia Joaquín, cuyas redes políticas y de negocios fueron más allá de Cozumel cuando el segundo escaló en el PRI y llegó a ser gobernar de Quintana Roo en la década de 1980, periodo en el cual la familia obtuvo mayor prestigio porque el entonces mandatario impulsó el recién nacido estado.

Los puntos clave de los redituables negocios familiares son hotelería, bienes raíces y distribución de combustible, y son aún dirigidos por Nassim, cuyos padres libaneses se asentaron en Carrillo Puerto hace décadas.

La carrera política de Carlos Joaquín comenzó a tomar impulso cuando el PRI lo seleccionó para contender por la presidencia municipal de Solidaridad en 2005. Después de ser secretario de Turismo en el gobierno de Félix González, fue diputado federal y subsecretario de Turismo de Peña Nieto.

En enero pasado, cuando informó sobre su renuncia al cargo para buscar la candidatura del PRI en Quintana Roo, Joaquín González no imaginó el rechazo del partido local. “Su hermano y Peña no intervinieron, por algo no resultó el postulado”, indica el abogado consultor.

—Pese a la familia y la amistad política con Peña, Borge y Félix González no cedieron.

—Imagínate. Económica y geopolíticamente, el estado es una ventana al mundo, se ha consolidado turísticamente. Crece y crece y las divisas se van al gobierno federal.

José Luis Pech no viene de la izquierda morenista, de las luchas por los derechos de la gente, como lo plantea López Obrador. Foto: Elizabeth Ruiz/Cuartoscuro.

CHOQUE DE TRENES

Hasta este momento no existe certeza sobre quién triunfará en Quintana Roo. De acuerdo con la encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica publicada a mediados de abril, Carlos Joaquín va arriba con 33 por ciento, seis puntos más que los obtenidos por Mauricio Góngora. Sin embargo, El Universal lanzó datos distintos días antes, al colocar al priista en la cabeza de las preferencias electorales, con más de 31 por ciento, en un estado gobernado desde la década de 1970, época de su nacimiento, por dos familias: los Joaquín y los Borge.

“El proceso actual es interesante porque quien se vislumbraba como candidato del PRI, Carlos Joaquín, no obtuvo la candidatura. Hace alianza con el PAN-PRD y ahora es un contendiente fuerte”, indica el profesor Ramos, de la Universidad de Quintana Roo.

El investigador prevé una elección reñida: “No habrá conflicto postelectoral porque tanto la oposición política como el partido oficial saben que a un estado turístico no le conviene algo así, especialmente en el caso de Carlos, que fue subsecretario de Turismo, y por el cargo de su hermano en el gobierno federal”. Quien gane, sin embargo, “va a aceptar las reglas del juego, por la imagen”.

Los intereses de las familias cozumeleñas están de por medio. Carlos Joaquín es integrante de esa familia poderosa fundada por Nassim Joaquín, un político al que siempre había que consultar antes de cualquier decisión en Cozumel. Él definía quiénes eran candidatos a presidentes municipales. Carlos Joaquín pertenece a su grupo, el cual, junto con otro, el de Chetumal, también formado por empresarios, han detentado el poder en el estado bajo una especie de acuerdo no escrito.

Ramos explica: “Ambos grupos siempre han intercalado la candidatura a gobernador, aunque, en este juego, Cozumel es el que ha llevado la delantera. Los últimos dos gobernadores han salido de ahí, eso hace fuerte a Carlos. Pero como en todo espectro político, en estos grupos, que a la vez son empresariales, hay varias facciones”.

Una de estas es encabezada por Roberto Borge y, la otra, por Carlos Joaquín. Como no hubo acuerdo para la sucesión, Joaquín buscó la candidatura con el PAN y el PRD. Sin embargo, indica el experto, continúa siendo parte de ese oficialismo mexicano, no ha roto con el statu quo del político tradicional que siempre fue.

La carrera de Mauricio Góngora, quien es el delfín de Félix González, es similar a la de Carlos Joaquín. Nativo de Yucatán, fue secretario de Hacienda del estado y presidente municipal de Solidaridad. “Un político que haya gobernado ese municipio tiene fuerza, pues la zona ha crecido de manera vertiginosa en los últimos años, al grado de casi disputarle a Cancún el primer lugar en atención turística e inversión extranjera”, dice Ramos.

—Se dice que Borge y Félix González lo impusieron.

—Hay acuerdos entre ellos para seguir gobernando entre comillas, no siempre se sabe.

No es del todo cierto que quien controla el estado es el exgobernador Félix González y no Borge: “Ambos encabezan su propio grupo, pero forman una alianza para evitar que llegue Carlos Joaquín”. El gobernador Borge es también, por su parte, heredero de las poderosas familias priistas de Cozumel. Su tío, Miguel Borge Martín, ya presidió el estado.

El poderoso grupo originalmente fue formado por la familia Joaquín, por medio de Nassim, quien en su momento fue concesionario de Mexicana de Aviación y de varias franquicias del gobierno federal. Así logró su fortuna, sobre todo con hoteles, y se convirtió en uno de los más exitosos empresarios nativos de Quintana Roo.

Por ser de la región, de Cozumel, y lograr ese crecimiento empresarial, consiguió el respeto de los políticos locales, jóvenes, viejos. De ahí surgió Pedro Joaquín y Borge Martín, quienes fortalecieron al grupo. “Luego tuvieron que ceder —dice Ramos—, entre comillas, ante el grupo Chetumal, que colocaron como gobernadores a Mario Villanueva y Joaquín Hendricks”.

El grupo Cozumel retomó el mando al imponer a González y Borge. “En términos de acuerdos políticos, le tocaba a un aspirante de Chetumal pero, al parecer, los chetumaleños hicieron alianza con González y Borge para no dejar entrar a uno de los tradicionales de Cozumel, Carlos, aunque en su momento todos pertenecían al priismo local”.

Cuando Félix González fue candidato a la gubernatura, Carlos Joaquín también la aspiraba. Obtuvo un no como respuesta, la cual se repitió hace unas semanas.

De acuerdo con el profesor Yuri Balam, las bases de Carlos Joaquín son grupos del PRI afines a él que opinan que Borge no realizó un buen trabajo como gobernador. “Están cobijándolo, le hacen la campaña. El voto fuerte del PAN y el PRD va a estar con él. En términos de competitividad política, sin duda veremos una especie de choque de trenes”.

“La carrera de Mauricio Góngora, quien es el delfín de Félix González, es similar a la de Carlos Joaquín”. Foto: Elizabeth Ruiz/Cuartoscuro.

ESTADO DESIGUAL

La entidad mexicana más joven, que apenas cumple 42 años de haberse convertido en estado, surgió como modelo de desarrollo sustentado en la promoción de las actividades turísticas de playa.

Hoy Quintana Roo es el primer estado productor de divisas por concepto de turismo, como consecuencia de que se alzaron ciudades ad hoc desde la década de 1980 que incentivaran el sector “y que han detentado el crecimiento urbano más grande del planeta. Playa del Carmen durante cuatro años tuvo la mayor tasa de crecimiento del mundo”, dice Julio Robertos Giménez, jefe del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Quintana Roo.

Una de las consecuencias es el crecimiento de migración laboral en la región y de Centroamérica y, con ellos, la proliferación de los asentamientos irregulares: “Hay grandes manchas de pobreza —expone Robertos—. Cancún se divide en dos: la zona hotelera, de enorme desarrollo, centros turísticos, la que mueve todos los capitales de la industria, y la zona de grandes poblaciones de mayas, de Oaxaca, Chiapas, Centroamérica. Ellos ya no son rurales, ahora son servidores de esta industria”.

Quintana Roo, con apenas más de un millón de habitantes, se encuentra en el grupo de entidades en los que entre 2010 y 2014 incrementó la pobreza. De acuerdo con el Coneval, es la décima más desigual del país, con una población de 553 000 pobres en 2014. Los elementos que contribuyen a esta situación en un estado gobernado desde su creación por el PRI es “la corrupción, y desviación. Existen, por ejemplo, trámites de gestión de empresas u hoteles en lugares inadecuados”.

Pese a esa pobreza, quien resulte ganador controlará ese botín económico. El periodista Pedro Canché, encarcelado por criticar al gobierno borgista, sabe qué se juega en Quintana Roo y lo explica:

“La entrada de divisas turísticas, es el estado con mayor captación, de 15 millones a 20 millones de turistas al año. Tiene el mayor número de hoteleros, en Playa del Carmen, Tulum, Cozumel, Islas Mujeres. Se juegan terrenos, propiedades. Está en juego el dinero que produce esto. Intereses de uso de suelo. Se autorizan varios proyectos hoteleros al año que generan millones de dólares. No sólo son intereses de los gobernadores, sino de empresarios, en mancuerna”.

MISMA IDEOLOGÍA

La estrategia priista sería muy simple: inflar a Pech para restar votos a Morena. En Chetumal, Carrillo Puerto, Cancún, por ejemplo, su publicidad aumentó drásticamente. En los periódicos aparece su figura en primera plana.

El caso de Morena es importante porque en la elección federal de 2015 obtuvo el 17 por ciento de la votación en Quintana Roo. Obtuvo más votos que el PAN y el PRD juntos, y sin hacer campaña.

“Eso hace ver al gobierno federal con ojos de precaución a Quintana Roo: el enemigo a vencer era Morena. Para abollar su candidatura a gobernador, se realizan negociaciones para colocar a Pech”, indica Ramos, investigador de la Universidad de Quintana Roo.

A partir de ellos, se entretejen varias hipótesis: “Una puede ser evitar que Morena crezca. Otra es que le dan la candidatura a un connotado priista como es Pech, exrector de la universidad, para debilitar el partido, pues es un funcionario que ha pasado por todos los cargos en un estado de regímenes priista: secretario de Gobierno, de Educación y Finanzas. No viene de la izquierda morenista, de las luchas por los derechos de la gente, como lo plantea López Obrador. El pensamiento de los quintanarroenses es que Morena debió elegir a otro candidato”.

—Se juegan muchos recursos en Quintana Roo, ¿no? Por eso tanto ajetreo político.

—Cualquiera que vaya a gobernar, va a controlar esa maquinaria de recursos. Pero Carlos, los políticos que lo apoyan, conocen tan bien a los políticos que continúan en el PRI que, al final de cuentas, quien gane, Carlos o Góngora, llegarán a acuerdos. Por eso no ha habido debates públicos, ni manifestaciones o mítines. Y que no haya debate, que se celebrará hasta finales de mayo, llama la atención. Casi siempre en una competencia reñida alguien lo busca, ahora no.

—Si gana Joaquín, ¿podemos hablar de alternancia?

—No creo. Al final de cuentas pertenecen a grupos empresariales, no sólo a políticos y estos empresarios, que son el poderoso grupo Cozumel, son dueños de inmobiliarias, tierras, no van a perder esto por un asunto político. Yo creo que van a llegar a acuerdos para seguir manteniendo de manera tradicional las familias políticas en el estado, que son pocas, y que se ponen de acuerdo para impulsar sus candidatos. Aunque hubiera un cambio político no habrá un cambio en el rumbo económico. Ambos pertenecen a la misma ideología.

Guillermo Rivera / @riveravazg

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