Borge y su vocero Rangel Rosado, tiraron a la basura 3 mil millones de pesos

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Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*

Una de las principales preocupaciones de Maquiavelo para ocultar o disfrazar sus desmanes era el control de la opinión pública a través de los periódicos, aunque siglos después parece no haber desaparecido esa tendencia, según se observa en la reciente aparición de una lista de más de 200 beneficiarios del Gobierno de Quintana Roo, a través de la Unidad del Vocero, a cargo del yucateco Rangel Rosado Ruiz.

Como era de esperarse, con el paso de los sucesivos sexenios han venido cambiando las “formas”, pues, aunque era un secreto a gritos, nadie se había atrevido a decir “esta boca es mía”, hasta que, con la histórica expulsión del PRI en el poder, resultó inevitable ocultar lo que ya resultaba inocultable, aunque nadie se imaginaba el tamaño del “monstruo”.
Asimismo, hasta antes de la denuncia en la página de Pedro Canché, nadie imaginaba que, una vez multiplicado el enorme número de beneficiados y, en no pocos casos, el tamaño del “sapo”, en los 5 años del periodo de Roberto Borge Angulo se hubiera prácticamente derrochado algo así como ¡tres mil millones de pesos! tan sólo en manejo de imagen.
Aunque el “apoyo” a periodistas ha sido una constante desde el inicio del gobierno mismo, contra lo que se supone, el millonario dispendio inició en Quintana Roo con el ex gobernador Mario Villanueva Madrid, quien no sólo obsequió envidiables sobres mensuales, sino que también distribuyó placas de taxi y patentes a diestra y siniestra al término de su sexenio.
La firma de convenios continuó durante el gobierno de Joaquín Hendricks Díaz, aunque no en la medida de su antecesor, lo que le acarreó no pocos enemigos entre los compañeros del medio, particularmente en el caso del Por Esto!, a cuyos directivos negó un millonario “apoyo” en dólares para contratar maquinaria para editar su rotativa en Quintana Roo.
El estricto control de medios, sin embargo, continuó durante el innombrable periodo del cozumeleño Félix González, quien, sabedor del repudio de la Zona Sur en su contra, aumentó en forma unilateral el número de beneficiados, el volumen de “apoyos”, y contrató una mayor publicidad y medios, además de cambiar el sistema de firmas con sobres “manila” por tarjetas de débito.
Lo cierto es que el caso de Roberto Borge fue mucho más burdo y exagerado, al grado tal que se ha difundido un enorme listado de 225 empresas y periodistas, con sus respectivas razones sociales y con prestanombres, a través de las cuales el Gobierno del Estado erogaba más de 50 millones de pesos mensuales con cargo al erario.
Así, podemos resumir que el referente histórico de Maquiavelo refiere en la obra “Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu”, que aquél pretendía controlar la opinión pública a través de dos formas: La represión de los periódicos y el manejo de sus propios periódicos.
Trasladado el caso a Villanueva Madrid, uno de los más fervientes admiradores de la doctrina maquiavélica -nosotros le obsequiamos la obra-, también empleó dos métodos, aunque diferentes: Controló a los periodistas vía apoyos y publicidad, en tanto compró el Diario de Quintana Roo, que hoy preside Luis Contreras Castillo y, bajo la razón social “Compañía Editorial del Sureste, S.A. de C.V.”, hoy cobra más de 1.8 millones de pesos mensuales.
Abiertamente enemistado con Hendricks Díaz, el Por Esto! reivindicó su control de gobierno con Félix González, quien basó su manejo de opinión pública con ese periódico junto con el Diario de Quintana Roo y las radiodifusoras propiedad de su incondicional paisano Luis Pavía, con quien el también cozumeleño Roberto Borge suscribió cinco convenios. Así, el ex mandatario, al igual que su sucesor, sólo empleó recursos públicos para alcanzar sus objetivos, aunque erogó mil 500 millones de pesos en “imagen”.
¡Caray! Luego entonces entendemos perfectamente las quejas del ex alcalde perredista de Benito Juárez, Julián Ricalde Magaña, quien siempre sostuvo que las críticas de los medios en su contra no eran sino resultado de un continuo “golpeteo” político de tres años por parte de Roberto Borge por recuperar ese municipio y, principalmente, frenar su eventual candidatura a la gubernatura.
El mandatario alcanzó ambos objetivos, aunque para nadie resultaría nada difícil con un ejército de 225 empresas y periodistas, ya que, siempre lo hemos señalado, para nadie tampoco es un secreto que la gente sólo cree y sabe lo que lee, ve y escucha a través de medios impresos, televisión y radio, respectivamente, ahora justamente frenados por las redes sociales que, créalo o no, fueron factor determinante para el triunfo de Carlos Joaquín.
Independientemente de la necesidad de analizar caso por caso el de las llamadas “Putas de Roberto Borge”, lo cierto es que sólo se trata del hilo de la madeja de un problema que, quiérase o no, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los gobiernos, ya que las autoridades se han convertido en auténticos “rehenes” de los medios de comunicación.
Verá Usted. Hasta hoy sólo se ha hablado de la problemática de la prensa con el Gobierno del Estado, lo que, lamentablemente, no es limitativo en ese nivel, ya que también alcanza a los Ayuntamientos, dependencias y el Congreso del Estado, donde nadie puede negar la existencia de otra serie de jugosos convenios –seguramente ocultos bajo doble cerradura-, muchos de los cuales no sólo son para difundir o hablar, sino ¡también para callar!
En efecto, hasta donde sabemos, no todos viven para el periodismo, sino DEL PERIODISMO, tristemente para lucrar con una información con la que, amenazan, “o me pagas o te pego”, lo que se ha convertido en una desgastante lucha sexenal o de trienio con los gobiernos en turno, lo que no pocos compañeros buscan justificar con su bajo salario.
Ante esto, sin embargo, también es lamentable observar que, a base de amenazas y extorsión, algunos han logrado construir verdaderas mansiones o adquirir lujosos vehículos o terrenos que no podrían justificar con el salario normal de un periodista. Algunos tienen hasta emisarios para exigir su apoyo.
Chetumal es pequeño, por lo que todos los que estamos involucrados en el medio nos conocemos a la perfección y sabemos de qué pie cojea cada uno, por lo que, reiteramos, no podemos cuestionar a la ligera el ingreso de los 225 hoy sentados en el “banquillo” de los acusados, muy contados de los cuales han externado su situación particular.
La publicidad, sabemos, se solicita sólo por dos circunstancias: Por necesidad del espacio o por amistad (¿con quién?). También habría que averiguar de cuál forma consiguió cada uno la firma del convenio o por qué concepto se le entregaba el “apoyo”, ya que no todos los beneficiados son propietarios de algún medio de información.
Ahora bien, quien mayor experiencia tiene sobre el tema de convenios, del que muy pocos escapan -entre ellos Julián Santiesteban, el combativo Raymundo Martín, Anwar Moguel y su servidor-, es el cada vez más probable próximo secretario de Gobierno, Julián Ricalde, aunque ya hablaremos de ello.

*Luis Angel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 29 años, con más de 39 años como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, ha sido Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado cuatro libros.
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