Roberto Borge niega su realidad y dice que Quintana Roo no está en crisis

en Política

Por Enrique Huerta

Antes de subirse a su camioneta blanca, para marcharse antes de que terminara el partido de futbol para inaugurar el Auditorio de Bienestar, el gobernador Roberto Borge negó que Quintana Roo se encuentre en quiebra, como ayer lo indicó el coordinador general del equipo de transición del próximo gobierno, Francisco López Mena.

“No, nosotros tenemos responsabilidades financieras. Como ustedes saben, tenemos compromisos a largo plazo, pasivos, y también tenemos deuda a corto plazo, que se restructuró. No hemos contratado más cortos plazos para el cierre de la administración, que estamos cerrando”, dijo antes de cerrar la puerta de su enorme camioneta blanca para abandonar el Auditorio de Bienestar.

Y es que esta declaración contrasta con el negro panorama descrito por López Mena ayer en conferencia de prensa, en el que indicó que hay una crisis a nivel financiero y administrativo en el gobierno estatal.

Por ejemplo, citó López Mena, que la “excesiva deuda”, que es de más de 19 mil millones de pesos a largo plazo y de más de 2 mil millones de pesos a corto plazo, ha cancelado la posibilidad de obtener más recursos federales y otros empréstitos. Además del déficit de operación de 2 mil 700 millones de pesos.

Pero ese diagnóstico pareció no preocuparle a Roberto Borge, quien con su escueta respuesta -anteriormente citada-, zanjó de tajo el tema para evitar más cuestionamientos al respecto.

Sin embargo, antes de la incómoda pregunta sobre el mal desempeño administrativo de su gobierno, los reporteros le cuestionaron al titular del Ejecutivo su opinión sobre el avance en el Congreso estatal de las iniciativas de contrarreforma a la ley que le brindaría custodia por más de 15 años y la reducción de años de inhabilitación a funcionarios corruptos.

“Bueno, yo soy muy respetuoso del actuar del Congreso del estado y, en ese sentido, siempre ha habido respeto para todos los grupos parlamentarios y estaré atento”, contestó Roberto Borge visiblemente incómodo.

Desangelada inauguración

Como es su costumbre, el gobernador Roberto Borge llegó una hora tarde a la inauguración del Auditorio del Bienestar, la obra pública más importante de su gestión en Cancún, como lo consideró el titular de Sintra, Fernando Escamilla.

Presuroso, el gobernador cortó el listón de la apertura del recinto, acompañado del silencioso presidente municipal de Benito Juárez, Paul Carrillo, y del titular de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra), Fernando Escamilla.

Después de la ceremonia protocolaria, los funcionarios procedieron a ingresar al Auditorio del Bienestar, el cual fue abarrotado de estudiantes de medio superior provenientes del Cecyte y del Conalep, quienes con tal de perder un día de clases, fueron testigos de un partido de futbol entre veteranos del América y del Cruz Azul.

-¿Cómo fuiste invitado al evento?- se le preguntó a un estudiante que dijo llamarse Geovanni.

-Nos dieron un permiso que tenían que firmar mis papás y pues ya, aquí estoy- respondió.

-¿Les prometieron pasar alguna materia, algún lunch?

-No, pero es mejor estar aquí que en la escuela, ¿no?-  contestó para luego reír.

En ese mismo sentido contestaron otros jóvenes estudiantes.

La emoción de jóvenes estudiantes y algunos testigos por el partido de los veteranos en esta inauguración no contagió al gobernador Roberto Borge, que como siempre, se la pasó en su teléfono celular, pero con el primer gol del juego le puso atención a su entorno, es decir, tanto al partido como a los comentarios de Paul Carrillo, él sí emocionado por su conocido gusto por el balompié.

Después de 20 minutos, el gobernador Roberto Borge abandonó el Auditorio del Bienestar, mientras se disputaba el juego de veteranos.

Ese trato indiferente del gobernador contrasta con sus palabras, cuando declaró: “Es una obra importante para (el municipio de) Benito Juárez, para los benitojuarenses y para los quintanarroenses”. Para él parecía un evento más al cual acudir.

03-17

Tiempo al tiempo

La construcción del Auditorio del Bienestar costó 245 millones de pesos, provenientes de la Federación vía el Ramo 23.

Está edificado sobre una sascabera y cuenta con un espacio para albergar 12 mil butacas, aunque 4 mil de ellas son plegables para extender la pista donde se brindarán espectáculos.

“Habrá espectáculos deportivos, aquí se puede hacer una feria de charrería sin ningún problema, tiene el diseño para ello, convenciones”, detalló Roberto Borge.

Por su parte, Fernando Escamilla definió al Auditorio del Bienestar como “una infraestructura pública, de carácter cultural y social”.

Y agregó: “Como pueden ver, la idea integral es un auditorio al aire libre y techado, así está diseñado para que el flujo del aire sea más eficiente y permita, de alguna manera, ahorrar energía”.

Explicó que no se colocaron aires acondicionados porque el diseño permite prescindir de ello, además de que se buscaba ahorrar recursos de instalación y mantenimiento.

Sobre las críticas, sobre todo en materia de protección civil, el funcionario las desestimó y dijo que sólo eran rumores originadas en redes sociales e invitó a que un equipo diferente revise la obra.

“Yo estoy muy tranquilo en ese sentido, a que la obra es completamente segura, es una obra que cumple con los estándares de seguridad y al tiempo iremos viendo cómo se van a ir dando las cosas”, declaró el responsable de la obra pública del gobierno de Quintana Roo.

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