94 Aniversario Luctuoso de Felipe Carrillo Puerto Crónica en dónde el tiempo se detuvo

enero 3, 2018
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Por Abraham Gorostieta

Hay épocas en que la realidad se fertiliza a grados extraordinarios, sin duda alguna, el 3 de enero de 2018 es una de ellas, es el 94 aniversario luctuoso de la muerte del periodista y político, Felipe Carrillo Puerto.
En el municipio de Quintana Roo que lleva el nombre del prócer yucateco se dieron cita varios distinguidos y distinguibles políticos del estado. Decenas de sillas acomodadas frente a la estatua del político socialista. Una banda musical entonaba danzones, Nereidas y El teléfono de Juárez. La mañana era fresca y poco a poco se fueron arremolinando los curiosos, los acarreados y los reporteros y fotógrafos de la prensa.
¿Qué celebran o por qué hay tanto mitote?, se le pregunta a Erasmo, un joven de 30 años que acerca su carrito lleno de paletas de hielo. Mira al que le pregunta y señala con la cabeza, “el aniversario de don Felipe”, responde entre dientes y aguarda. ¿Y quién es don Felipe Carrillo Puerto?, se le inquiere al joven paletero quien a respuesta dice: “Orita averiguamos bien”.
El maestro de ceremonias dice los nombres de los personajes distinguidos que acompañan al evento. Menciona sus nombres y cada uno se levanta de sus sillas y saluda a la concurrencia, poca concurrencia. “Nos acompaña el ex gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks Díaz”, y los aplausos suenan. El político chetumaleño se pone de pie, saluda, da la mano a quienes se acercan, reparte abrazos, sonrisas en el rostro de todos.
“Nos acompaña también el primer alcalde de Playa del Carmen (Solidaridad), Marciano Toledo”, dice el maestro de ceremonias. Acto seguido “Chano” reparte abrazos, saludos, frota manos, palmea espaldas y no aparta su vista a su primogénito, el diputado José Luis “Chanito” Toledo quien recorre cada silla, cada invitado y suelta abrazos a diestra y siniestra. Las sillas vacías se van ocupando. Y en poco tiempo el lugar se ha llenado ¿De dónde salieron tantas personas? Hasta parece que la comitiva de Paoly Perera Maldonado, presidenta municipal de Carrillo Puerto; de Vicente Euán Andueza, alcalde de Motúl e invitado de honor o del secretario de Gobierno de Quintana Roo, Francisco López Mena trajeran a su paso sendas de invitados.
El acto inicia.

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Los discursos de López Mena, Vicente Euán Andueza y Paoly Perera carecen de sustancia. Llegan a homenajear con palabras faltas de contenido. Lugares comunes que no explican quién fue Felipe Carrillo Puerto. Nada. Por aquí y por allá se reparten citas, se dice que el prócer fue muy célebre, que muy humano y hasta buena gente. Y faltaba más, se usa el homenaje para soltar loas al gobierno en turno, al gobernador en el poder, para autohomenajearse y resaltar las acciones de gobierno.
Busco de nuevo a Erasmo, el vendedor de paletas, y le hago la misma pregunta: ¿Quién fue Felipe Carrillo Prieto? Y como si fuese la tabla matemática del dos, de memoria, lo que algo queda, Erasmo recita las mismas palabras antes escuchadas.
En el año de 1930  un municipio de Quintana Roo recibe el nombre de Felipe Carrillo Puerto. Fue nombrado así para honrar la memoria del político del socialismo mexicano. Antes, esta ciudad sagrada de los mayas tenía el nombre de Chan Santa Cruz, ciudad de guerreros mayas.
El general Porfirio Díaz inició una guerra contra los mayas que concluyó en 1902 cuando el ejército porfiriano tomó Chan Santa Cruz. La gran rebelión de indígenas del sureste causaba escozor en la clase porfirista pues los mayas emprendían una lucha en la que prácticamente ganaban toda la península de Yucatán. A este hecho se le conoce como la Guerra de Castas. La rebelión maya en contra de los dueños de las henequeras fue aplastada por el general Ignacio A. Bravo y el coronel Victoriano Huerta. Nos cuenta el poeta José Emilio Pacheco que “Díaz separó Quintana Roo de Yucatán y nombró su procónsul a Bravo. Bajo su mando la región se volvió una colonia penitenciaria: la Siberia mexicana. Ya cuando usurpaba la presidencia Huerta designó al viejísimo general Bravo (nació en 1835, se distinguió en la guerra contra Maximiliano y los franceses) jefe de la División del Nazas. Pancho Villa lo venció por completo y Bravo tuvo que huir a los Estados Unidos”.

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El Poder crea estatuas pero no para escribir o recrear su historia, sino para prometerse a sí mismo la eternidad y la omnipotencia. Los discursos vacíos de los políticos así lo constatan. A ellos se les olvidó decir que la derrota del pueblo maya a manos del porfiriato ahondó la esclavitud. Los mayas fueron las víctimas de los hacendados blancos integrantes de la que fue designada como la “Casta Divina”.
Para hablar de Carrillo Puerto hay que hacer memoria y referirse al general sonorense Salvador Alvarado quién llegó a Mérida en tiempos de Venustiano Carranza como gobernador y comandante militar de Yucatán en 1915.
Hombre de ideas visionarias, Alvarado promulgó leyes a favor de los campesinos y de los obreros, fundó escuelas y combatió el alcoholismo y la prostitución. La tarea de este sonorense fue apoyada por los hermanos Carrillo Puerto: Felipe y Elvia. El radicalismo socialista de Alvarado no gustó a Venustiano Carranza y lo destituyó. El estado de Yucatán quedaba acéfalo pero fue por poco tiempo.
El presidente del Partido Socialista del Sureste, Felipe Carrillo Puerto, en 1922 fue electo gobernador. Su primer discurso lo pronunció en maya, repartió tierras con el imbatible argumento de que sus legítimos propietarios eran los mayas, restauró el sistema comunitario original (había sido colaborador de Zapata en Morelos), construyó caminos, inició el salvamento de algunos sitios arqueológicos para recordar a los mayas su antigua grandeza, fundó escuelas, creó la Universidad, prosiguió la lucha de Alvarado contra el alcoholismo y la prostitución, alentó la posibilidad de que las mujeres pudiesen ser elegidas diputadas. Pronto la nombrada Casta Divina conspiró la caída del socialista mexicano.

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Alma Reed era la corresponsal del New York Times en Yucatán. El amor entre el socialista yucateco y la periodista son por todos conocidos. La canción Peregrina es el símbolo de esa pasión que no duró mucho tiempo, tan sólo unos cuantos meses. Al asesinato del prócer, la periodista se entregó con pasión a impulsar la plástica mexicana: gracias a ella fue que el extraordinario Orozco pintó sus grandes murales en Estados Unidos. Reed abrió una galería en Nueva York en donde dio impulso a muchos otros de nuestros artistas como el entonces muy joven Rufino Tamayo. La devoción por México y el amor que le guardaba a Carrillo Puerto llevó a Alma Reed a escribir libros y artículos sobre nuestro país.
Michael K. Schuessler, investigador y biógrafo de la periodista rescató sus Memorias en un libro llamado Peregrina / Mi idilio socialista con Felipe Carrillo Puerto. El prólogo de Elena Poniatowska es una delicia. Schuessler también rescató la correspondecia entre Alma Reed y Felipe, el libro se llama Memorias Mexicanas: Tuyo hasta que me muera… Epistolario de Alma Reed (Pixan Halal) y Felipe Carrillo Puerto (H’Pil Zutulché).
Es el amor del “dragonito encantadoro”, forma en la que se dirigía Alma a Felipe ya que la Casta Divina lo llamaba “El Dragón Rojo con ojos de jade” y la “periodista India”, como Felipe la nombraba.
En una carta, Alma Reed se refiere de forma irónica sobre el lirismo de Rosado Vega y la canción Peregrina: “Ciertamente, la gente no va a creer que mis mejillas estén encendidas de arrebol ni que las avecitas chillen cuando me ven”, pero reconoció que la canción en español es muy hermosa.
Las últimas líneas que cierran el libro son parte de una carta de Reed a Felipe, un mes antes del cobarde asesinato: “Estoy muy ocupada con muchas cosas en preparación de nuestra vida común, y yo estoy lista para mi tierra tropical o cualquier otra parte del mundo, si es contigo. Tuya –hasta pan y pozole, hasta guerra o otra calamidad, tu periodista India.”

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A la fotografía a los pies de la estatua de Felipe Carrillo Puerto todos posaron, el presidente del PRI en Quintana Roo, Raymundo King de la Rosa, Paoly Perera Maldonado, presidenta municipal de Carrillo Puerto; de Vicente Euán Andueza, alcalde de Motúl e invitado de honor, el secretario de Gobierno de Quintana Roo, Francisco López Mena. Cientos de centellos de las luces de las cámaras de los reporteros dan cuenta de ello. A minutos de dar “emotivos” discursos sobre el prócer, los políticos hacen lo suyo, aprovechan la ocasión para el lucimiento personal, para promover su figura política, para hablar de los carentes logros de sus gestiones. Todos sonrientes para la fotografía del recuerdo.

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