Otra del Ipae: obstruye proyecto de refugio para jóvenes marginados de Cancún e Isla Mujeres

en Actualidad/Cancún

 Por Enrique Huerta

 El proyecto de un albergue donde serían atendidos hasta 200 jóvenes con rezagos sociales y económicos de la zona entre Cancún y la parte de continental de Isla Mujeres, ha estado congelado nueve años por las omisiones del Instituto del Patrimonio Inmobiliario de la Administración Pública del Estado (Ipae), pues su titular, Claudia Romanillos, está más atenta a regalar y rematar terrenos al gobernador Roberto Borge o a hoteleros, que atender a la ciudadanía.

María de los Ángeles Cano contiene las lágrimas y las ganas de gritar. Lo más que desea en el mundo es ayudar y no puede, está a un papel de distancia: las escrituras del terreno de diez hectáreas entre los municipios de Benito Juárez e Isla Mujeres, cedido por la familia Aguilar en 2007, y que el Ipae no ha concedido en nueve años, es más, ningún funcionario se ha dignado a pararse por el terreno.

Con tristeza, la entrevistada asegura que ya tiene todo: los papeles municipales para comenzar a operar -como el pago de impuesto predial y uso de suelo-, el visto bueno de las autoridades educativas federales que la avalan para dar clases de primaria, secundaria y media superior abierta, apoyos de organismos nacionales e internacionales y hasta algunos materiales físicos para el albergue, los cuales comienzan a empolvarse, en el mejor de los casos, o a ser inservibles.

La peripecia de María de los Ángeles comenzó en noviembre de 2006, cuando Moisés Arístides Aguilar León y Moisés Arístides Aguilar López, que son papá e hijo, firmaron con Cano ante el Notario número 3, en Cancún, para la sesión de derechos de un terreno de diez hectáreas, ubicado en la carretera al poblado Francisco May, entre los municipios de Benito Juárez e Isla Mujeres.

“Entonces, inmediatamente le llevo los documentos al Ipae y se los muestro para que me den la regularización, para que me den las escrituras y poder construir instalaciones ecológicas sustentables para un proyecto piloto social a beneficio de jóvenes de 15 años o más para reducir los rezagos que viven en Quintana Roo”, relata Cano.

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Mientras se tramitaban las escrituras en esa oficina del gobierno estatal, Cano acudió al Ayuntamiento de Isla Mujeres para tramitar la constancia de posesión del terreno, la cual le fue entregada en noviembre de 2007.

“Me la dieron, firmada y sellada por la presidencia, también se hicieron todo lo que son los lineamientos, tengo el número catastral, todo eso se pagó. En 2008 se empezaron a pagar los prediales, estamos a 2016 y todavía los estoy pagando”.

Aclara que en el Catastro del Ayuntamiento de Isla Mujeres aparecen los lineamientos de la operación, tal y como están en los documentos, otorgados en 2006, además de que en la oficina de Ingresos municipal aparecen los pagos de predial año tras año, lo cual no ha valido para el Ipae.

“De todas maneras el Ipae dice que todavía no he hecho los lineamientos. Eso simplemente no lo creo, no creo que el Ayuntamiento de Isla Mujeres invente, porque además fueron ingenieros, yo los vi. En mi propio bloque somos 40 posesionarios, varios de ellos ya tienen escritura, entonces son mentiras”.

-¿Entonces lleva nueve años tratando de conseguir unas escrituras, de 2007 a 2016?

-Sí. Todas las horas de antesala que estuve haciendo en el Ipae me di cuenta, vi entrar y salir a otra tanta gente, de la misma zona agrícola y de otras áreas, que también iban a lo mismo y también hacían antesala. Pero también vi otra cosa, vi a un español que iba a hacer un hotel y que lo atendieron en chinga- relata mientras truena los chasquea los dedos para indicar la inmediatez con que fue atendido ese señor-. Yo sólo decía “Guau” y pregunté que quién era, por qué lo atienden tan rápido, y nadie me contestaba.

Recuerda que cuando dicho personaje se iba, los funcionarios le prometían que su asunto se resolvería “mañana mismo” ante la mirada de los habitantes de la zona que llevaban horas de espera.

“Entonces él se va en cinco minutos y yo quise averiguar y no me dijeron, aunque después me enteré que era un hotelero que buscaba poner un hotel en la zona hotelera.

-¿Usted conoce a otros posesionarios con el mismo problema, que no les hayan entregado escrituras?

-Sí, hay varios y están llenos de amparos y que no han aceptado.

-¿Qué pasa si usted no tiene escrituras?

-Al no tener escrituras, el dinero que yo tenía se lo acabó, porque no puedo construir y estoy por perder apoyos. Yo tengo triple nacionalidad y esos países apoyaron el proyecto porque es noble y grande, pero cuando me decían “envíame tus documentos”, yo les enviaba todo, el uso de suelo, lo pagado allá, incluyendo el proyecto piloto y todos estaban fascinados. Me decían: “Sí, ahora mándame la escritura”, y mandé la solicitud de escritura para que vieran que todo estaba bien, pero me exigían las escrituras- recuerda la mujer, quien trata de no romper en llanto para continuar.

“Cada día iba al Ipae y cada día me decían lo mismo: ‘Ya va a estar, espérese tantito’. Tres o cuatro días a la semana yo estaba sentada en esa sala, esperando horas para ser recibida, para que me dijeran que el delegado acababa de salir.

Ante ello, en 2013, María de los Ángeles Cano recurrió a los tribunales para interponer un amparo por las omisiones de esta dependencia estatal

“Con el Ipae ya tengo tres juicios de amparo y me da evasivas y se niega a darme las escrituras”.

Relata que en el primer amparo, realizado en el juzgado de circuito, el Ipae argumentó que no tenían gasolina para ir a verificar el terreno.

“El juez le dijo que nada, que tiene que decir la verdad o habrá sanción y multa. Después el Ipae dijo ‘es que no tenemos suficientes trabajadores para ir’ y el juez vuelve a decirles ‘o dices verdades o te vas con multa’. Total, el Ipae siempre me dio evasivas. El tercer juicio de amparo se terminó a principios del año pasado y sigo igual”.

De hecho, detalla Cano, en el 2014, el juez le dijo al Ipae que tiene que responder y argumentar las razones de por qué no ha actuado, pero sigue omiso.

-¿Ha solicitado hablar con la titular del Ipae?

-Lo he pedido un millón de veces. No solamente lo he pedido, me han contestado que me van a recibir, pero son parte de los millones de veces que me dejan sentada en la sala y que jamás me han recibido. Es más, ni he visto el rostro, ni en fotografía, de ninguno de los delegados. Al único que he visto es al director del Área Jurídica en un inicio. Él me ha atendido y puras mentiras.

Dice ser una mujer ingenua, por lo que dice que hasta la han llamado del Ipae para decirle que su caso ya se solucionó. Ya en las oficinas, le rompen el corazón al decirle que siempre no, que su asunto sigue congelado. En una ocasión hasta tuvo que regresar de la Ciudad de México para nada.

“Tengo una maleta repleta de boletos de avión. He estado haciendo trámites en la Ciudad de México, donde conseguí ser asociación civil, recibos deducibles de impuestos que fueron cancelados porque aún no inicia la construcción. Cuando estaba haciendo eso en México, y me hablan del Ipae para que vaya a sus oficinas y pues órale, a pagar boleto de avión y a sentarse tres o cuatro horas ahí y me la volvían a hacer. Tengo muchos boletos de avión.

Divide y vencerás

Pero no sólo en omisiones se queda el daño que le ha causado el Ipae a María de los Ángeles Cano, sino que también, dice, esta dependencia ha tratado de poner en su contra a sus cesionarios, Moisés Arístides Aguilar León y Moisés Arístides Aguilar López.

-¿Qué dicen los cesionarios al respecto de esto, ha hablado con ellos?

-Ellos son linda gente. La última vez que hablé con ellos fue a finales de 2014, después de una plática con el juez, que me recomendó hablar con la familia. Hablé con el hijo de los que firman y me encuentro con que el Ipae les hizo creer que los iba a demandar. Yo negué eso, le dije: “¿Cómo crees que les voy a hacer eso?” El Ipae está revolviendo el alma de todos.

Aclarado el rumor, recalca la entrevistada, aún sigue el apoyo, no hay ningún conflicto ni demanda con la familia, sólo esa sana distancia para no involucrarlos y exponerlos.

“Ni un solo disgusto, ni un solo problema, ni nada, y yo no lo voy a hacer. Yo amo a esa gente porque es gente noble”, asegura Cano, quien agrega que por ello los mantiene al margen de sus pleitos con el Ipae.

Cuando se le pregunta cómo comenzó la relación con la familia Aguilar, María de los Ángeles sonríe y dice que fue en 2005, poco después de arribar a Cancún.

Recuerda que en sus primeros días de estancia, fue al Ayuntamiento de Benito Juárez a exponer y pedir apoyo para su proyecto de ayuda a los jóvenes en situación de pobreza y marginación.

“Yo le decía: ‘Ayuntamiento, por favor, dóname un terreno para ayudar a los jóvenes, que se preparen, que se eduquen en lo básico; traigo documentos federales, estoy reconocida para brindar educación abierto, tengo todo, no me falta nada más que el terreno’, pero el Ayuntamiento me dijo que no porque no tenía terrenos”.

Luego de que el Ayuntamiento de Benito Juárez le cerrara la puerta, Cano siguió buscando lugares donde establecer su proyecto, hasta que dio con un terreno ubicado en la zona agrícola, entre Cancún y la parte continental de Isla Mujeres.

Asegura que ese lugar se le hizo el ideal, puesto que es un terreno amplio, incrustado en una zona con serios rezagos sociales, donde se podrían ver los alcances de su proyecto, por lo que se puso en contacto con el dueño del predio, René Aguilar. Les explicó el proyecto y hasta los invitó a trabajar para darle forma.

“Habíamos acordado que como la lejanía era tal y ellos tenían vehículos de transporte, de esas combis, él dijo: ‘Está bien, mis combis pueden dar el servicio’, el cual tendría un precio módico para los chavos y sus familias. Fascinados, el hijo también se incorporó para trabajar con otra camioneta para hacer diligencias. Todos bien, íbamos bien”.

Hasta que entró en escena el gobierno estatal a través del Ipae.

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Los efectos del congelamiento

La tristeza invade el rostro de María de los Ángeles Cano al hablar sobre un proyecto que pudo ayudar a restablecer el tejido social en la frontera de los municipios de Benito Juárez, lugar que está sumido en la pobreza y el abandono a pesar de estar ubicados en dos de los generadores de riqueza del estado, pero al ser agrícolas y no turísticos, estas comunidades viven con rezagos.

Cano dice que tenía planeado hacer un albergue con capacidad para 200 jóvenes en condiciones de pobreza, donde además de estudiar la educación básica, aprenderían a sembrar y cuidar una granja, para vender sus productos.

El anteproyecto de construcción, elaborado en 2007, contempla la construcción de un patio, estacionamiento, un auditorio, un área de visitas, centro de cómputo, biblioteca, lavandería, dormitorios, gimnasio, una alberca semiolímpica y una granja, entre otros servicios.

Tengo escritos y acuerdos con universidades privadas, de gran prestigio. Primero diré las de mi país: saqué el registro para el servicio social de la UNAM, fascinados nos dieron el trámite; hicimos acuerdos con la Universidad Autónoma de México; un intercambio con la Universidad de Chapingo, porque es una cuestión agrícola. En España tengo alrededor de ocho fundaciones que trabajan en lo mismo, ya ve que las fundaciones nos apoyamos mutuamente y nos intercambiamos personal y todos ellos tenemos objeticos similares”

También refiere que ha obtenido apoyo de Israel, por ser judía, y de Estados Unidos.

Cano dice que, debido a la falta de escrituras, se ido desvaneciendo la comunicación entre ella y los organismos que la apoyaron.

-¿Se desentendieron de usted?

-Yo dejé de escribirles desde los amparos, qué les iba a decir, ¿a escribir para chillarles? Qué ayuda me pueden dar, si la ayuda tiene que salir del estado de Quintana Roo, que se ha portado mal.

El compromiso con el proyecto fue tal, que incluso María de los Ángeles Cano asegura haber gastado entre 3 y 4 millones de pesos para poner en marcha su albergue, lo que la ha perjudicado económicamente.

“Entre pago de prediales, juicios, más algunos materiales, porque otros han sido donados, como el gimnasio”, revela y señala en el cuarto frente a nosotros, donde se encuentra un aparato para hacer ejercicio y que da pie para que le lleguen las ganas de llorar a María de los Ángeles Cano.

“No es tanto lo que haya gastado, se me fue ahí todo lo que recibí de jubilación y todo se me fue ahí. Pero desde antes vengo gastando, puede mirar a dondequiera de esta casa y puede encontrar todos los muebles que requería para el internado, para la cocina, para el comedor, para las oficinas, tengo todo, pero todo se ha echado a perder. Lo he gastado todo. Ahora, me he negado de deshacerme de algo, todo está allí. Esa litera es bellísima porque es multiusos, de noche duermen ahí y en el día son pizarrones; tengo el gimnasio completo que me regalaron mis hermanos para que los chicos hagan ejercicio; tengo todo, cuatro o cinco computadoras, una enorme biblioteca, tengo la cocina invadida de los trastes para los chicos, jamás han sido usados y tengo las ollas nuevas, pero llenas de hongos, que las lavo y las lavo y vuelven a llenarse de hongos. He gastado todo, pero lo que me importa, no es cuánto, sino el número de chicos que se han suicidado porque no tienen alternativas de trabajo de estudio”.

Cano asegura que ha hecho trabajo humanitario en otras partes del país y nunca había vivido las trabas que se le han impuesto en Quintana Roo

Incluso, asegura haber encontrado irregularidades en los procesos, por lo que buscará interponer otro amparo, pero cuando termine el gobierno de Roberto Borge.

“He leído muchas veces el juicio y encontré cosas que están mal y las voy a corregir con otro amparo, pero cuando termine esta administración, que es tan nefasta. El hecho de pensar que voy a regresar a discutir con ellos, en un juicio, me vomito, porque voy a obtener lo mismo y porque todavía tienen injerencia en algunos trabajadores”.

Por ello, dice, apenas asuma la gubernatura Carlos Joaquín, interpondrá el amparo contra dichas irregularidades, mientras sólo le queda esperar la salida del denostado Roberto Borge.

Con el semblante triste y desilusionado, María de los Ángeles Cano asegura que no se rendirá y llevará a cabo su proyecto, pero lamenta que se haya llevado tanto tiempo mientras los jóvenes que viven entre Benito Juárez e Isla Mujeres continúan a merced de la pobreza y la marginación.

“Si hubiera obtenido el refugio ahí desde 2007, hubieran sido atendidos 200 chicos, y como ya pasaron nueve años, ya hubieran salido hasta 600 egresados, con estudios y que tal vez estarían vivos”, finaliza.

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