No disparen, periodistas trabajando

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Texto publicado en el libro Romper el silencio como parte de las 22 voces de periodistas editado por el gran escritor y periodista Emiliano Parra.

Pedro Canché
FELIPE CARRILLO PUERTO, Quintana Roo.— El aroma
de las flores que llueven me invitan a ponerle miel
de abeja melipona a mi café. Son las 10:23 minutos de la
mañana del 19 de julio de 2017. Me han llegado decenas de
mensajes por el WhatsApp, 97 llamadas perdidas.
Desperté tarde. Me tocó cuidar a nuestro bebé de 45
días de nacido. Ver cómo maniobra las fuerzas de esas pequeñas
mandíbulas para aferrarse a comer, para aferrarse a
existir, es un deleite. Todos lo hacemos a diario. Aferrarnos
a este excepcional instante en el universo.
Desayuno para aferrarme a la vida. Veo las fotos de
las mantas que envían. Amenazan con asesinarme a mí y a
un empresario del medio digital El Quintana Roo MX, Amir
Ibrahim. Apenas un día antes lo saludé en un evento pú-
blico. Era la segunda vez que veía al empresario. Las dos
mantas, que emulaban esa táctica del narco, me enseñaron
su otro apellido: Alfie, descendencia egipcia.
Desprestigiarnos con las mantas firmadas por supuestos
Zetas es una estrategia de quien me sigue y vigila
mis pasos. Criminalizar la acción periodística es una práctica
muy común en México contra los periodistas incómodos,
vivos o asesinados.
Sorbo un café y veo los detalles. Dos mantas colocadas
a cada extremo de Cancún. Una de ellas en las vallas
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del hospital del IMSS de la región 510 y de la escuela CBTIS
11 en la Avenida Guayacán. Lugares muy concurridos.
Desayuno huevo con chaya, café y agua de pitahaya.
¿Me quita el apetito? Para nada. Por instinto me vienen
dos nombres a la mente. Uno conoce sus enemigos. Sé a
quienes he incomodado.
* * *
En octubre de 2013, cinco mil profesores bloquearon el acceso
a Cancún desde mi pueblo maya de Felipe Carrillo
Puerto. El gobernador Roberto Borge amenazó al propietario
de la radio, Sebastián Uc Yam, por rentarme espacio
en las estaciones 100.1 La Estrella Maya que habla y 102.1
FM Maya.
Muchos de estos profesores, que protestaban contra
la reforma educativa, eran mayas. Les dimos voz en la radio
local y en las redes sociales. Vetados en los periódicos
de Quintana Roo, esos espacios eran vitales para los profesores.
En represalia Borge ordenó a un grupo de encapuchados
asaltar e incendiar el 26 de octubre de 2013 las dos
estaciones de radio que funcionaban en un mismo predio.
Nosotros no nos quedamos callados y explotamos
en Youtube, Facebook y Twitter. Fuimos pioneros de las
redes sociales en 2013.

* * *
Era un día más en prisión en el invierno tropical. Uno de
esos 272 días que el gobernador Roberto Borge me encarceló
del 30 de agosto de 2014 al 29 de mayo de 2015, bajo
la acusación de sabotaje por cubrir una protesta indígena.
Cinco individuos del Módulo 1 llegan a mi celda. Enseñan
sus punzones, clavos, cucharas afiladas. Las ponen en mi
yugular. La muerte está más cerca que sus alientos. “El
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Shangai”, “El Coquis” y “El Gato” tienen una misión que
terminar. Aprendí desde hace mucho tiempo no tenerle
miedo a la muerte. A la muerte le gusta el miedo. Es el olor
preferido de sus víctimas.
—Se han tardado mucho. Desde mi ingreso, ustedes
me golpearon hasta el cansancio. Aquí estoy a la orden —les
digo.
Me aferro a un lápiz con punta filosa entre las pá-
ginas del libro La otra guerra secreta: Los archivos prohibidos
de la prensa y del poder, de Jacinto Rodríguez Munguía, que
me sirve de escudo. Tengo los ojos puestos en las puntas
cortantes de esos presos y sus dos compañeros. Un movimiento
y por lo menos uno de ellos se queda tuerto.
Unos veinte compañeros del Módulo 2 sabían que
esos malandros llegarían a terminar su misión. Los medios
nacionales exigían a Borge mi excarcelación, y el gobernador
perdía ante tribunales federales su ridícula acusación
de “sabotaje” en mi contra.
Los compañeros, solidarios ante la injustica, entraron
a apoyarme y los sicarios de Borge se retiraron apresuradamente.
“Acuérdate de nosotros, periodista, los pobres
nos pudrimos aquí por falta de dinero. No tenemos abogados”,
fue la petición que me hicieron.
* * *
Hace unos días, un domingo de junio de 2017, el veterano
periodista chetumaleño Luis Cabañas Basulto me contaba
que el entonces secretario de gobierno de Borge, Gabriel
Mendicuti, le dijo tímidamente a su jefe que encarcelarme y
mandarme a golpear en la cárcel era una mala idea.
—¡Me vale madres! —era la respuesta recurrente de
Borge.
Bajo las órdenes del corrupto Borge fui golpeado el
30 y 31 de agosto, apenas ingresé al penal. El mango ro-
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tador de mi hombro derecho quedó desecho. Mi columna
cervical quedó marcada por el dolor para el resto de mi
vida. Con hernias que rozan la médula espinal el dolor es
la constante. Salí de la cárcel y por fin, con la ayuda de la
organización Artículo 19 pude ver a médicos especialistas.
Debían hacerme dos cirugías, que rechacé. Opté por las terapias.
Luego de 23 vueltas a la Ciudad de México, pagadas
por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV),
recuperé el 80 por ciento de la movilidad del brazo. Viajes
de 60 días. Ya me sabe feo la Ciudad de México. Y todavía
faltan las terapias por las cervicales, pero en ese caso la cirugía
es inevitable.
Roberto Borge me acusó por cubrir un evento de indígenas
mayas que protestaban por el alza en la tarifa de
agua potable el 19 de agosto de 2014. Diez días después
ya estaba sujeto a proceso ante el corrupto juez Javier Ruiz
Ortega. “[Tu encarcelamiento] es una orden de Roberto
Borge. Te hacen falta buenos negociadores y recuperas tu
libertad”, me dijo este juez mientras yo estaba sentado en
su despacho.
Borge pudrió todo. Desde jueces hasta periodistas
oficialistas que pululan tras los malos gobiernos. Desde
2013 hasta ahora están haciendo campaña negra contra
mi persona. Se ocultan tras el anonimato. Abren y cierran
cuentas en las redes sociales para insultar. Son los bots de
carne y hueso del sistema. A ellos nadie los toca porque son
una extensión del sistema que encarcela y mata periodistas.
* * *
El gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo
(2011-2016) se propuso desmembrar a la prensa crítica para
defender el emporio que fue construyendo desde el poder
con el dinero de los quintanarroenses.
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El tío de Roberto, el cozumeleño Miguel Borge Martín,
fue gobernador de Quintana Roo (1987-1993) con el padrinazgo
de Raúl Salinas de Gortari. Miguel Borge disputó
con Enrique Molina, del Grupo Yucateco Escorpión —de la
franquicia de Pepsi Cola— el transporte de pasajeros de la
ruta marítima Playa del Carmen-Cozumel. Perdió. El proyecto
quedó como un sueño familiar de los Borge.
Mario Villanueva Madrid, otro avorazado gobernador
(1993-1999), cedió el santuario de las tortugas Xcacel
a un grupo de empresarios españoles. Con sus negocios
al amparo del poder su fortuna creció al grado de invertir
19 millones de dólares en el ahora extinto banco Lehman
Brothers. “De 1993 al año 2001 participé en una conspiración
para organizar transacciones financieras, sabiendo que
se trataba del producto de una actividad ilícita, para ocultar
el carácter y el origen de ese producto”, declaró Mario
Villanueva al aceptar su culpabilidad de lavado de dinero
ante el juez neoyorquino Víctor Marrero.
Pero el saqueo no quedó ahí. Llegó Joaquín Hendricks
Díaz y enriqueció a sus 12 hermanos, esposa e hijos.
Desde su posición como gobernador de Quintana Roo
(1999-2005) usó prestanombres como el libanés Isaac Hamui,
a quien le otorgó el 49 por ciento del Centro de Convenciones
de Cancún, que pertenecía en su totalidad al
gobierno estatal. Elevó la deuda pública de 300 millones a
1300 millones de pesos.
Joaquín Hendricks toleró el secuestro de la periodista
Lydia Cacho, capturada y torturada por policías ministeriales
del “Góber precioso“, el poblano Mario Marín, quien
cumplía así un deseo del “rey de la mezclilla”, el libanés
Kamel Nacif Borge, primo de Roberto Borge Angulo.
Y después llegó Félix González Canto, que 10 meses
antes de dejar la gubernatura (2005-2011) contrajo diver-
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sas deudas financieras con cinco bancos por siete mil millones
de pesos —solamente en 2010— sin mayor impacto
en obra pública. Pidió otros 2 mil 700 millones de pesos de
los cuales 700 millones de pesos los usó para reestructurar
la deuda anterior. Los más de 10 mil 728 millones de pesos
de deuda pública lo convirtieron en el político más rico e
influyente de Quintana Roo hasta la fecha.
Y desde esa posición de poder eligió a un sucesor maleable:
un chico que trabajaba con su padre en el negocio de
la renta de motos en Cozumel. Lo llamó a trabajar como su
secretario privado. Por su figura rechoncha era su patiño y
también el de sus guaruras. Lo llamó la botarga. En una ocasión
el joven iba caminando con una camisa que le descubría
el ombligo mientras llevaba el portafolio del gobernador.
González Canto le reprochó su imagen: “Te pago bien para
que te compres buena ropa y pareces una botarga”.
En diciembre de 1994, el joven Borge estudiaba en
el Tec de Monterrey cuando su padre Roberto Borge Martín
fue encarcelado por defraudación fiscal de tres y medio
millones de pesos. Fueron años difíciles para el estudiante.
Era víctima del bullying escolar. Félix González Canto lo
eligió como sucesor para cuidarse las espaldas. Era su blindaje
a la impunidad.
* * *
Roberto Borge tenía un sueldo de 105 mil 336. Pero a sólo
seis meses de tomar posesión como gobernador, a principios
de 2012, liquidó 12 millones de pesos que su padre
debía a entidades bancarias.
Lo que más criticábamos los pocos periodistas en
Quintana Roo fue la enorme deuda pública que detonó
González Canto y que Borge aumentó en 550 por ciento.
González Canto la dejó en 10 mil 728 millones de pesos y
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Roberto Borge la aumentó a 22 mil 541 millones de pesos
en 2016. El 10 por ciento de esa deuda se derrochó en
su imagen pública; en un estado en donde el pueblo maya
vive en la miseria se trata de un gasto criminal.
Borge no fue el único que se enriqueció. Más de 50
funcionarios de su pandilla y otros cientos también lo hicieron.
El Registro Público de la Propiedad fue alterado y
pusieron a sus nombres terrenos y casas. Los predios y las
casas de playa fueron las más afectadas. Desaparecieron los
folios y los sustituyeron con sellos reales falsificados. Hoy
cientos de casas ya cambiaron de dueño sin que lo sepan
sus legítimos propietarios.

***
El 17 de febrero de 2015 (cuando yo cumplía mi quinto mes
en la cárcel) la empresa Barcos Caribe inició el cruce marítimo
entre Cozumel y Playa del Carmen. El padrino fue
Guillermo Ruiz de Teresa, coordinador general de Puertos
y Marina Mercante de la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT).
—Este hombre ha cumplido su sueño familiar y ahora
ya es dueño de los barcos y la ruta que su tío no pudo
en 1991. Está construyendo un emporio económico. Tiene
el aval federal, ¿quién lo para?, escribí en mi diario en la
cárcel el 18 de febrero.
“Se ha enfrentado usted a un hombre con mucho poder
y dinero”, me señalaba mi abogada Aracely Andrade
Tolama, contratada por la organización Artículo 19 para mi
defensa legal.
Estaba entendiendo la saña de Borge contra mi persona
por llamarlo corrupto. Había quemado la radio donde
yo rentaba un espacio para difundir noticias. Ahora buscó
un pretexto para encarcelarme. Mandó a golpear a los ma-
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yas que protestaban contra las alzas de tarifas de agua. Le
di cobertura y se hizo noticia nacional. Estaba enojado. Me
acusó de sabotaje y me esperaban 20 años de cárcel.
El saqueo del estado fue familiar. Mientras hacía
campaña difamatoria, persecución contra reporteros, la
madre de Roberto Borge, Rosa María Angulo Castilla, se
servía con la cuchara grande y se apropiaba de 111 mil
763.81 metros cuadrados de playas de la reserva territorial
en la isla de Cozumel, que compró al uno por ciento de su
valor real para después cederlo a la empresa Siyenat del
Caribe SA de CV.
Fueron en total cuatro inmuebles que “compró” al
Instituto del Patrimonio Inmobiliario (IPAE) a precio de
ganga de 28 millones 547 mil 182 pesos que luego también
cedió a la empresa Siyenat.
Con esta triangulación, la madre de Borge de repente
tenía solvencia de 200 millones de pesos para justificar
inversiones en la naviera Barcos Caribe, que operaban tres
naves en la ruta Playa del Carmen-Cozumel. Tres barcos
que fueron comprados en Tanzania por 11 millones de dó-
lares. Para esta inversión naviera Roberto Borge usó a prestanombres
como la secretaria de su padre, María Lourdes
Pinelo Nieto y su abogado familiar, César Celso González
Hermosillo. Los tres están prófugos hoy de la justicia. Su
empresa Impulsora Marítima de Quintana Roo y del Caribe
SA de CV, propietaria de los Barcos Caribe está asegurada
ahora por el Sistema de Administración Tributaria (SAT).
Después de las investigaciones realizadas por la
periodista Fabiola Cortés y la revista Luces del Siglo, y las
denuncias interpuestas por el actual gobernador Carlos
Joaquín, Borge dejó estacionadas en Australia dos barcos
tipo ferry por 15 millones de dólares y dos en Progreso,
Yucatán por 16 millones de pesos. Las rutas Isla Mujeres-
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Cancún y Cancún-Cozumel habían fracasado. El “rey” del
transporte naviero había caído. Su lucha feroz contra la
prensa crítica no le sirvió de nada.
En las fechas que me mantenía en prisión Borge vendió
nueve mil 500 hectáreas propiedad del patrimonio del
estado a particulares para obtener su moche y a prestanombres
para diversificar sus inversiones que venía haciendo
desde que asumió el poder en 2011. A Bacalar, Felipe Carrillo
Puerto, Tulum, Cozumel, Cancún, Playa del Carmen
e Isla Mujeres les arrancó del patrimonio público predios
que equivalen a seis veces el tamaño de la Zona Hotelera
de Cancún.
La administración de Carlos Joaquín encontró desvíos
por 16 mil millones de pesos en la administración de
Borge. Apenas estamos viendo la punta de la madeja. En
transporte aéreo derrochó mil millones de pesos en renta
de aeronaves para él y sus amigos. Este despilfarro tiene
en prisión ahora al director del VIP-Saesa, Carlos Acosta
Gutiérrez. Hay dos más detenidos, Mauricio Rodríguez y
Paulina García. Hay 17 prófugos de la pandilla de Borge.
Cuando Borge realizó una gira en París, supuestamente
para promover el turismo, mandó a llamar una playmate
en Miami, popular por esos días en la revista Play Boy.
Le rentó un jet para el traslado. Así pasó una “luna de miel”
en Europa a costa del erario.
* * *
Cuando fui encarcelado por Roberto Borge el Mecanismo
de Protección de Defensores de Derechos Humanos y Periodistas
de la Secretaría de Gobernación rehusó incorporarme
como víctima. Víctor Manuel Serrato, el coordinador
en ese momento, alegó que la ley no contemplaba la protección
a periodistas encarcelados.
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Un amparo interpuesto por Artículo 19 obligó al
Mecanismo a darnos algunas medidas cautelares, pero estas
fueron aplicadas hasta que recuperé mi libertad después
de nueve meses en la cárcel. Salí después de que un
amparo de la justicia federal echara abajo las acusaciones
falsas de Borge.
Ésa es otra de las luchas que puja el gremio junto
con organismos como Artículo 19: poner a las instituciones
a trabajar para que funcionen. Así lo he hecho desde que
estoy incorporado al mecanismo. Mi “botón de emergencia”
a veces no ha servido. Se trata de un número telefónico
que nos da el “Mecanismo” a periodistas y defensores de
derechos humanos que trabajamos en situaciones de alto
riesgo. Y la denuncia en la Fiscalía Especial de Atención a
Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) contra
esa persecución y mi encarcelamiento está durmiendo en el
sueño de los justos.
* * *
En junio de 2017 Roberto Borge me reprochó: “eres el causante
de todos mis males”. Borge Angulo, otrora poderoso
gobernador (2011-2016), estaba tras un cerco de vallas
y guardias, preso y acusado de múltiples delitos. Era uno
más de los 254 reos del penal, El Renacer en Gamboa, Panamá.
En efecto, varios periodistas fuimos la plaga que denunció
su corrupción. Estoy seguro que si los tuviera cara
a cara les diría lo mismo. “Eres el causante de todos mis
males”.
Borge sabía que sus días en la prisión y la caída de
su imperio se debían a las denuncias de un grupo de periodistas
y medios que hicimos frente a su tiranía. Yo estuve
preso 272 días. Borge buscaba darle una lección a todos los
periodistas para que lo dejáramos amasar su fortuna tranquilamente
como lo hicieron sus antecesores.
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En su gobierno, Borge creó una amplia red de bots y
trolls con su operador en las redes sociales, César Mortera.
Propagaban infamias y calumnias contra periodistas, activistas,
políticos de otros grupos y hasta contra ciudadanos
que se atrevían a opinar en Internet.
En 2014 y 2015, en los años que me metió a la cárcel,
gastó dos mil 221 millones de pesos en publicidad oficial.
Repartió enormes cantidades de dinero a medios locales y
prostituyó al periodismo de Quintana Roo e incluso al de
otras latitudes. La gran mayoría de los comunicadores se
volvió oficialista y obedeció sus campañas difamatorias. Se
convirtieron en las putas de Borge.
La organización Artículo 19 documentó 76 agresiones
contra periodistas en el quinquenio de Borge. Y fue en
2013 cuando las ofensivas contra periodistas aumentaron
brutalmente. El portal Noticaribe y la revista Luces del Siglo
fueron atacados sin piedad tanto por trolles como por hackers.
Luces del Siglo fue clonada en todas sus ediciones por el
gobierno. Algunos ejemplos de las agresiones a la prensa:
En enero de 2014 visité a Javier Vite, reportero de
Luces del Siglo, en el hospital del Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS) de la región 510 de Cancún. Fue perseguido
y atropellado por un auto compacto. Nunca se dio
con los culpables de la agresión. Era evidente que su trabajo
periodístico era incómodo para el gobierno priísta.
“Apenas llegó Borge al gobierno proscribió a Hugo
Martoccia, en ese entonces corresponsal de La Jornada y
ahora director del portal La Opinión. También el portal Expediente
Quintana Roo, de Esmaragdo Camaz fue atacado en
diversas ocasiones y bajado de Internet”, recuerda el periodista
Luciano Núñez, director del portal La Palabra del
Caribe y en ese momento editor en Luces del Siglo.
***
142
Y esto no ha tenido un capítulo final. Los enemigos políticos
a quienes incomodo usan las narcomantas para amedrentar.
Vieron que con la cárcel no fue suficiente para callarme.
Es más, abrí un portal de noticias pedrocanchenoticias.com
donde desde el 8 de octubre de 2015 a la fecha no he tenido
un día de descanso.
Tengo de enemigos a cuatro ex gobernadores de
Quintana Roo por mi trabajo periodístico. Apenas un día
antes de la aparición de las mantas, Mario Villanueva Madrid
(1993-1999), me amenazó e insultó en una carta que
subió a Facebook. Lo critiqué porque extorsionó al gobierno
del estado: pretende que el ejecutivo estatal presione a
las autoridades federales para que lo traigan a purgar su
condena en la cárcel de Chetumal. Una allegada a Mario
Villanueva me dijo que tiene a su disposición a sicarios y
que le harían “cualquier favor”.
“Cuando Villanueva estuvo en Almoloya conocí
gente dispuesta a matar y se han puesto a mis órdenes”,
me dijo tras su fallido intento de convencerme de dejar de
hacer periodismo crítico contra Roberto Borge y González
Canto.
* * *
Roberto Borge, preso en Panamá, ha contratado los servicios
de John Jairo, el recluso que jefatura el autogobierno
de la cárcel El Renacer. A través del teléfono de Jairo, el
+50761037226, Borge ha ordenado una campaña negra en
mi contra a través de sus siempre leales periodistas afines,
esos que vendieron su pluma a cambio de mucho dinero, a
quienes llamé en un reportaje las putas de Borge.
Ellos han lanzado difamaciones e insultos contra
mi persona y mi familia. Desde 2013 existe guerra sucia y
campañas negras en mi contra. Me han acusado de trata de
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blancas y de violaciones a menores de edad, mentiras que
repiten en cuentas de Facebook.
* * *
Al momento de escribir estas líneas llegó un mensaje de
Facebook del perfil apócrifo de Jorge Uitzil: “Ya ubiqué
donde vives. Te estoy cazando para matarte”. Se han multiplicado
las amenazas.
* * *
Un joven de cabello ondulado de la empresa RCU llegó a
Felipe Carrillo Puerto a cambiarme los botones de emergencia
satelital. No funcionaban desde hace una semana.
Había hecho unas pruebas, que grabé en video y las envié
por WhatsApp a Patricia Colchero Aragonés, la Coordinadora
Ejecutiva Nacional del Mecanismo. Cuando más
lo requería no funcionó el SOS. El joven estaba ahí con los
botones nuevos.
* * *
Saben que me río de la muerte y le toco la cara. Mis abuelos
mayas me enseñaron que vivir con miedo no es vivir. Y que
el miedo a morir no es de reyes, príncipes y guerreros, ni
tampoco de talentosos. Cada día con miedo es un día muerto.
Y los muertos no disfrutan la vida.
Si me matan recuerden que el miedo no es opción.
Ustedes son semillas. Los que tienen miedo son ellos. Tienen
miedo a las ideas, a las plumas. No somos kamikazes.
Tomamos precauciones. No tenemos una gran suma de billetes
en cuentas bancarias y por eso nos apoyamos en el
Mecanismo y otras organizaciones.
Tenemos que seguir empujando a las instituciones
del Estado mexicano, como la Comisión Nacional de De-
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rechos Humanos, la CEAV, el Mecanismo, y sobre todo a
la FEADLE, para que investiguen e impongan sanciones
ejemplares. Al Estado mexicano le falta voluntad para aplicar
las leyes. Y tanto su falta de voluntad como la burocracia
que imperan en sus instituciones son letales para el
periodista.
La CNDH hizo un trabajo digno de reconocerse.
Culminó con la recomendación 13/2015 donde ordenaban
a Borge disculparse por encarcelarme y darme una indemnización.
Borge se negó a todo. Luego ante la intervención
de la Secretaría de Gobernación mandó a regañadientes a
sus funcionarios a dar una “disculpa pública” con un pequeño
detalle… sin mi presencia. Hasta la ONU emitió una
recomendación al Estado Mexicano cuyo cumplimiento ha
sido parcial.
En junio el gran árbol de cedro que da sombra a
nuestra casa arrojó una lluvia de flores. La escalera se llenó
de esa alfombra de pequeñas gotas verde amarillas con
olor a miel. La fragancia atrajo a los más raros insectos de
la zona maya de Quintana Roo. Estamos en el ombligo del
estado.
En tanto disfruto de la lluvia de flores me propongo
colocar mantas en los mismos sitios en Cancún donde nos
amenazaron, pero con esta leyenda: “No disparen. Periodistas
trabajando”.

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