Vista aérea del cárcamo de aguas residuales ubicado en la Avenida Costera a la altura de la calle 34.

Urgente replantear el manejo de aguas negras en Bacalar

en Actualidad/Bacalar/Ecología

Un deficiente sistema de drenaje está causando que la Laguna de los Siete Colores se esté contaminando con materia fecal, según lo indican estudios de calidad del agua realizados por diferentes instancias académicas, que revelaron que los niveles de colonias de la bacteria Escherichia coli, que actualmente es el indicador más confiable de contaminación por materia fecal en aguas superficiales, se dispararon a niveles impresionantes en uno de los últimos lugares de acceso libre a la laguna después de una tormenta ocurrida el 12 de marzo del presente año.

El comité de vigilancia ambiental Agua Clara Bacalar, desde el mes de abril del 2017 ha monitoreado quincenalmente, en cinco sitios diferentes de la laguna Bacalar los niveles de E coli. En este monitoreo se ha puesto mayor atención en el sitio del “Parque Ecológico” por su cercanía con el cárcamo de bombeo.

El cárcamo, ubicado sobre la avenida costera a la altura de la calle 34, utiliza  una bomba eléctrica para enviar la colecta de aguas negras a la planta de tratamiento que se ubica en el otro extremo del centro poblacional, sobre la carretera a Chetumal, pero cuando la electricidad falla, como en el caso de la tormenta eléctrica del 12 de marzo, se supone que la planta debería seguir trabajando correctamente pues se activa automáticamente una “bomba de emergencia”. Sin embargo, durante esa tormenta la cantidad de agua residual colapsó las alcantarillas y se registró el mismo problema en algunas viviendas.

El Comité Agua Clara publicó en su página de Facebook:

“El pasado martes 13 de marzo se llevó a cabo un análisis en el sitio mencionado (balneario ecológico), por protocolo, después de la lluvia que tuvo presencia el lunes 12 de marzo por la noche y durante la cual se presentó un apagón que mantuvo a algunas zonas de Bacalar sin servicio de electricidad por varias horas. Los resultados obtenidos en este monitoreo de las colonias de bacterias son los más elevados registrados en el año de análisis. A continuación adjuntamos dos imágenes de dos conteos diferentes realizados en el mismo sitio, con el mismo método y con dos días de diferencia (antes y después de la lluvia).”

Muestra tomada el 11 de marzo del 2018 en el muelle junto al “balneario ecológico” . Método petrifilm con conteo de una colonia de E. coli por 1 mL. Extrapolado a la muestra inicial son 100 colonias por 100mL

El día 11 de marzo se registró un conteo de 100 colonias por 100mL, mientras que el día 13 de marzo, al día siguiente de la tormenta, el conteo aumentó a 10,000 colonias por cada 100 mL.

Las concentraciones de E. coli utilizadas en los reglamentos internacionales, se basan en la evaluación del volumen de agua que consume una persona durante las diferentes prácticas y la probabilidad de que la persona pudiera enfermarse después de entrar en contacto con el agua contaminada. En circunstancias en las que el contacto o la ingestión del agua es alta (natación), la concentración que se considera aceptable es menor. Por ejemplo, en Estados Unidos los límites máximos permisibles de colonias de Eschericha coli para cuerpos de agua dulce de uso recreativo es de 235/100 mL, mientras que en Sudáfrica es de 130/100 mL.

“Estamos hablando de que las bacterias sobrepasaron 100 veces su máximo permisible que señalan las normas internacionales, la Organización mundial de la salud y el certificado de Blue Flag”, declaró la bióloga Shanty Acosta, parte del Comité Agua Clara.

Muestra tomada el 13 de marzo del 2018. El conteo final para la muestra total son diez mil colonias por cada 100 mL.

Al respecto del distintivo Blue Flag, el documento de Agua Clara menciona que los  límites permisibles para esta certificación son de 250/100 mL. El Balneario Municipal “El Aserradero” cuenta con dicho reconocimiento internacional emitido por la fundación Europea de Educación Ambiental (FEE), siendo el único lugar en Bacalar que lo ha obtenido. No obstante, al considerarse la cercanía de este sitio con el “balneario Ecológico”, es lógico sospechar que después de las lluvias, los límites de colonias de bacterias en el agua de dicho balneario, el único de acceso gratuito en Bacalar, también se disparen más allá de los 250 ufc/100mL, lo que podría significar perder esta certificación si no se toman medidas al respecto e incluso existe el peligro de comenzar a enfrentar problemas de salud entre los usuarios de la laguna por nadar en aguas contaminadas.

Cabe mencionar que en un muestreo tomado tres días después de la tormenta en el mismo “balneario Ecológico”, los niveles de colonias de E coli habían bajado de nuevo a estar dentro de los límites aceptables, con un resultado de 200/100 mL el día 16 de marzo.

Muestra tomada el 16 de marzo del 2018. Conteo final para la muestra original de 100 mL es de 200 colonias.

“La corriente de agua en la laguna ayudará a disminuir la contaminación pues diseminará las bacterias E. Coli anulando su peligrosidad, pero los ecosistemas tienen una capacidad limitada de limpiarse a sí mismos (capacidad de resiliencia).” Apuntó la bióloga Silvana Marisa Ibarra Madrigal, de ECOSUR.

Esta capacidad de resiliencia puede verse rebasada durante la temporada de lluvias, ya que si los niveles de bacterias aumentaron de tal manera con una tormenta que sólo duró unas horas, el impacto de las lluvias constantes que se presentan durante el verano puede ser devastador para la calidad del agua de la laguna.

Silvana Ibarra declaró que éste es un claro ejemplo del resultado de un sistema urbano hidrosanitario cuyo diseño ignora las características particulares del territorio, ya que en el sur del estado de Quintana Roo la precipitación pluvial es alta y dinámica alcanzando picos de lluvia excesiva en ciertas temporadas del año, aunado a la alta permeabilidad del tipo de suelo (cárstico) que predomina en la región.

 

“En un sistema natural el 80% del agua de lluvia hubiera sido infiltrado a través del suelo pero en un sistema artificial actual (urbano) esta permeabilidad es impedida por el pavimento, causando un aumento  del escurrimiento del  agua que corre por las calles y también  por el sistema de drenaje actual. Aumenta la demanda energética de la bomba eléctrica que se encuentra en el cárcamo y lo llena rápidamente, provocando el posible desborde del excedente de agua contaminada a la laguna.”

Al respecto, el Comité Agua Clara emitió un comunicado donde compartió las siguientes consideraciones:

  1. “El afluente de aguas residuales que llega al cárcamo se incrementa considerablemente en días de lluvia, pues no existe un sistema de captación y canalización de agua pluvial, ésta por lo tanto, se infiltra al sistema de drenaje contaminando el agua de lluvia y aumentando la cantidad de metros cúbicos de aguas negras que, de un momento a otro, la bomba tiene que enviar hasta la planta de tratamiento ubicada en el otro extremo del centro poblacional.
  2. El muestreo que publicamos es evidencia de algún tipo de infiltración o desborde de aguas negras al cuerpo de agua lagunar, posiblemente los equipos de bombeo no funcionen correctamente o existe alguna deficiencia en el sistema.

La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), así como otras instancias de gobierno ya conocen de esta situación. En repetidas ocasiones miembros de la comunidad hemos sido testigos del desborde de las alcantarillas ubicadas en la avenida costera y hemos alertado a las autoridades correspondientes en diversos espacios de la presencia de altas concentraciones de la bacteria E. coli en la laguna, sin que hayan dado solución.”

No obstante, se puede comenzar con soluciones individuales, como implementar sistemas de captación de agua en cada casa, construir baños secos, promover las áreas verdes y jardines, techos verdes y otras ecotecnias.

“La alternativa es la planeación de una ciudad diferente, que vaya más en función del ciclo del agua, una “CIUDAD SENSIBLE AL AGUA” declaró Ibarra Madrigal.

“Iniciando en las casas, captando el agua de lluvia, creando jardines que funcionen como esponjas y calles que permitan la infiltración, son algunas alternativas de menor costo que pueden mitigar el problema desde su origen. Un menor movimiento del agua derivaría en menores costos por la corrección constante de problemas como éste y otros”, apunta el Doctor José Arturo Gleason Espíndola, Investigador de la Universidad de Guadalajara y director del Instituto de Investigaciones Tecnológicas del Agua “Lic. Arturo Gleason Santana AC” el ITAAC.

No obstante, sí es urgente que haya una respuesta por parte de las autoridades y se tomen cartas en el asunto en el mejoramiento del sistema de drenaje, y en la reubicación del cárcamo.

Marco Jericó, director de Agua Clara declaró que “CAPA, como organismo paraestatal podría coordinarse con municipio e incluso con otros sectores, para crear un documento justificativo del proyecto integral de drenaje sanitario, un diseño que vaya en función de las características geofísicas de la bioregión y su sistema hidrológico natural. A su vez, que esté estrechamente articulado con el Plan de Desarrollo Urbano y la planeación de aprovechamiento de agua pluvial que este instrumento contempla. El documento justificativo podría entregarse a la CONAGUA para que, desde la federación, se destinen los recursos necesarios para la realización de la infraestructura.

También es posible hacer sinergia con los otros sectores de la sociedad y pensando en el largo plazo, transitar hacia un modelo de gobernabilidad de la gestión del agua en la comunidad. En estos tiempos, es sumamente viable poder descargar un recurso de plataformas u organismos internacionales. México forma parte de acuerdos internacionales a nivel Latinoamérica y a nivel global de los cuales podemos hacer uso para la implementación de proyectos de desarrollo sustentable y saneamiento del agua, como la Confederación Latinoamericana de Organizaciones Comunitarias de Servicios del Agua y Saneamiento (CLOCSAS) o hacer vincular el proyecto al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible #6 de la agenda de la sostenibilidad de la ONU, en donde hay todo el recurso financiero necesario para realizar proyectos de este tipo en comunidades como Bacalar.”

Fotografía de portada: Vista aérea del cárcamo ubicado en la Avenida Costera a la altura de calle 34. Crédito: Santiago Palomar

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